Menú

Una jornada, al menos, por la paz

Una jornada, al menos, por la paz

En el año 1981, La Asamblea General declaró que el día de la apertura de su período ordinario de sesiones en septiembre sería «proclamado y observado oficialmente como Día Internacional de la Paz, y dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo y entre ellos» (resolución 36/67).

El 7 de Septiembre de 2001, la Asamblea General decidió que, a partir del 2002, el Día Internacional de la Paz fuera observado cada 21 de septiembre, fecha que se señalará a la atención de todos los pueblos para la celebración y observancia de la paz (resolución 55/282). Declaró que «el Día Internacional de la Paz se observará en adelante como un día de cesación del fuego y de no violencia a nivel mundial, a fin de que todas las naciones y pueblos se sientan motivados para cumplir una cesación de hostilidades durante todo ese Día». También invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las organizaciones regionales y no gubernamentales a conmemorar de manera adecuada el Día Internacional de la Paz realizando, entre otras cosas, actividades educativas y de sensibilización de la opinión pública, y a colaborar con las Naciones Unidas en el establecimiento de una cesación del fuego a nivel mundial.

(Tomado de ONU: Día Internacional de la Paz)

¿Será una utopía el conseguir un mundo en paz? Os invito a reflexionarlo con un video-clip de la canción «Desaprender la guerra», de Luis Guitarra:

Desaprender la guerra, realimentar la risa,
deshilachar los miedos, curarse las heridas.

Difuminar fronteras, rehuir de la codicia,
anteponer lo ajeno, negarse a las consignas.

Desconvocar el odio,
desestimar la ira,
rehusar usar la fuerza,
rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas,
sitiar cada mentira,
pactar sin condiciones,
rendirse a la Justicia.

Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas,
indemnizar al alma, sumarse a la alegría.

Humanizar los credos, purificar la brisa,
adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.

Desconvocar el odio,
desestimar la ira,
rehusar usar la fuerza,
rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas,
sitiar cada mentira,
pactar sin condiciones,
rendirse a la Justicia.

Desaprender la guerra, curarse las heridas.
Desaprender la guerra, negarse a las consignas.
Desaprender la guerra, rodearse de caricias.
Desaprender la guerra, rendirse a la Justicia.
Desaprender la guerra, sumarse a la alegría.
Desaprender la guerra, reinaugurar la Vida.

Sobre el autor

Javier

Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya en los títulos de Asistente de Dirección, Gestión Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada. Bilíngüe en español e inglés. Su carrera profesional se centra en las Tecnologías de la Información, en las que ofrece una amplia gama de servicios, incluyendo alojamiento, diseño y mantenimiento de páginas web, así como asesoramiento, formación y soluciones informáticas. También se especializa en gestión documental, digitalización de textos y la edición y maquetación de libros, revistas, flyers y otros materiales gráficos. En el ámbito cristiano, es un laico vicenciano, afiliado a la Congregación de la Misión y miembro activo de la Sociedad de San Vicente de Paúl, en la que coordina la Comisión Histórica Internacional y ha publicado varios libros dedicados a su principal fundador, el beato Federico Ozanam. Gestiona y mantiene varias páginas web, incluida la Red de Formación "Somos Vicencianos", de la cual es cofundador. Además, es coordinador de la Comisión Internacional de Comunicaciones de la Familia Vicenciana, colaborando en la difusión de los valores y la misión de esta comunidad. En su faceta musical, ha editado varios discos como músico católico y fue director y cofundador de Trovador, reconocida compañía discográfica católica en España.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.