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Nadar en el fango

Nadar en el fango

Desde hace pocas décadas, los medios de comunicación modernos han transformado, y siguen haciéndolo, la forma de relacionarse de las personas, y sus fuentes de formación y de información. Un estudio de la Universitat Jaume I de Castellón1 asegura que el 75% de los jóvenes entre 16 y 30 años usa las redes sociales para informarse, y solo el 28% lee prensa tradicional. El peligro de estos medios alternativos de conseguir información es lo que todos conocemos como fake news, noticias falsas que inundan las redes y que llenan Internet de basura informativa. Y esto, por sorprendente que parezca, también ocurre en el ámbito eclesial.

No hay que confundir fake news con errores informativos. Mientras estos son puntuales, inevitables y los cometemos todos, aquellas son intentos de manipulación que generan confusión, dudas e inquietud, cuyo único propósito es modelar la opinión y desvirtuar la realidad. Es fácil toparse con las noticias falsas y, si no se tiene cuidado, acabar atrapado en la cadena que las propaga, reenviándolas y compartiéndolas, sin pasar un mínimo filtro de veracidad. En definitiva, son ataques malintencionados a la veracidad, que nos obligan a «nadar en el fango» de Internet, con el peligro de que acabemos ensuciados y manchemos a nuestras personas cercanas.

Federico Ozanam y la Sociedad de San Vicente de Paúl tampoco se libraron de este tipo de ataques y fake news. Dos ejemplos:

  • En 1853, el Gran Duque de Toscana no autorizaba la fundación en Florencia de una conferencia de la Sociedad, porque le habían informado, falsamente, que en la Sociedad se reunían «personas […] que habían participado en la guerra de la independencia» (en palabras de Amélie). Federico, ya muy enfermo, tuvo que presentarse ante la Gran Duquesa para explicarle que la Sociedad era una obra de caridad en la que no se hacía acepción de personas, ni se hablaba de temas políticos en sus reuniones.
  • En 1848, Federico escribe en el periódico La Era Nueva el artículo «Los peligros de Roma y sus esperanzas», que termina con una frase, «Pasémonos a los bárbaros», que causó gran revuelo, no tanto por el contenido del artículo, que era sumamente razonable, sino por los ataques y descalificaciones que recibió.

Tengamos, pues, cuidado con las fake news; acostumbrémonos a usar fuentes fiables de información, y no distribuyamos noticias que tengan visos de ser falsas. No es difícil reconocerlas: habitualmente son fantasiosas, exageradas y, muchas veces, contrarias al sentido común.

Para saber más

Ver «Al lado del pueblo, de palabra y de obra» y «La participación del católico en la política», en el libro Ocupémonos del pueblo: Textos de Federico Ozanam para la reflexión personal y el diálogo en grupo, que se puede pedir al Consejo Nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl de España.

Notas:

1Casero-Ripollés, A. (2012) “Más allá de los diarios: el consumo de noticias de los jóvenes en la era digital”. Comunicar, nº 39, v. XX. Revista Científica de Educomunicación: ISSN: 1134-3478: páginas 151-158.

Sobre el autor

Javier

Laico vicenciano, afiliado a la Congregación de la Misión y miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Gestiona y mantiene varias páginas web cristianas y vicencianas, incluida la Red de Formación "Somos Vicencianos", de la que es cofundador. Es también coordinador de la Comisión de Comunicaciones Internacional de la Familia Vicenciana. Como músico católico, ha editado varios discos. Es director y cofundador de Trovador, una reconocida compañía discográfica católica de España. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de dirección, Gestión Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bilíngüe Español/Inglés. Trabaja en las Tecnologías de la Información, ofreciendo servicios de alojamiento, diseño y mantenimiento Web, así como asesoramiento, formación y soluciones informáticas, gestión documental y digitalización de textos, edición y maquetación de libros, revistas, flyers, etc.

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